Morfología de los negocios en el siglo XXI

las finanzasHoy se habla mucho y está de moda el concepto de responsabilidad social empresarial, como aquella contribución activa y conveniente que las empresas ejecutan para el mejoramiento social, económico y ambiental buscando tener una mejor situación competitiva y generar valor.

Sin embargo, desde Corporación Seiton y Social Venture Capital, organizaciones que han venido desarrollando un ejercicio bastante serio en materia de incubación y apoyo a ciertos emprendimientos que se salen de lo común, hay una visión distinta de la responsabilidad social empresarial:

“No abusarás de tus clientes con los productos y servicios que ofreces. Y tampoco, para producirlos, acabarás el entorno en el cual convives”.

Si la misión de una empresa es resolver problemas presentes reales en la vida de las personas sea a escala global o locales, no tendría sentido que todos los esfuerzos en desarrollo e implementación de soluciones sean igual o más nocivas que los problemas mismos.

Analizando las grandes innovaciones de finales del siglo XX y principios del siglo XXI preocupa que éstas no tengan implícito valores fundamentales de la sostenibilidad:

  • El cuidado de todas las personas sean beneficiarias o clientes que reciben dichas innovaciones en su integridad física, emocional, cultural, incluso en su soberanía y autonomía.
  • El uso racional de los recursos que intervienen en la fabricación y entrega como el agua o las fuentes de energía.
  • El aseguramiento del cierre de ciclo de vida del producto o servicio, con la respectiva mitigación del riesgo desde la compra, el consumo y el posconsumo.
  • La destinación, manejo y utilidad de los residuos.
  • La adecuada distribución y retorno de los flujos de transacciones en el espacio físico donde ocurren.

Mucho se balbucea sobre “los ecosistemas de emprendimiento”, definidos como la relación de empresarios, emprendedores, entidades de fomento y estado, en donde se supone, se están abordando estos asuntos tan básicos para tener en cualquier ciudad productos y servicios que satisfacen con criterios de sostenibilidad las necesidades de los ciudadanos, buscando que los mismos se sientan parte de un territorio y no sujetos con chequera para comprar cosas que acaban con su propio entorno.

La realidad es que ni se aborda ni se conoce, en especial en las micros y pequeñas empresas que siguen desarrollando un mercado natural con las uñas, con demasiadas limitaciones para poder implementar estándares en regulación y reglamentos técnicos en materia social, ambiental y económico.

Asusta mucho el panorama actual de estas unidades productivas que representan el 90% de los motores de la economía de América Latina, las cuales ven con mucho pánico y terror que cada día el entorno de negocios es más exigente, y se sienten con las manos atadas para responder a nuevos paradigmas de sus prospectos y clientes, los cambios normativos, como también ante el efecto económico de la globalización y la glocalización.

Es claro entonces que los estándares en la creación de empresas ha subido, ya no es posible acudir a la receta de la abuela la cual por arte de magia permitía tener el negocio del siglo. La advertencia que hago en el día de hoy es…

“O Lo haces bien garantizando la construcción de una marca ética de la mano de tus clientes, o prepárate para llegar pronto al cementerio de los elefantes y ser castigado fuertemente por el mismo entorno caótico por el cual estamos pasando”.

La morfología de los negocios y las empresas del siglo XXI

Se entiende por morfología de negocios como la forma en que un sector industrial, empresa o negocio evoluciona según los cambios en las bases de funcionamiento de dicho sector, fundamentadas en los hábitos, la cultura, los nuevos paradigmas, la tecnología y los problemas de toda índole que la sociedad misma experimenta y sobre la cual se generan ofertas de valor y transacciones.

El entendimiento de dichas bases en un contexto,  y quiénes actúan sobre ellas, las que permiten definir la concepción, validación y aprovechamiento de las oportunidades de negocio. También permiten hacer una valoración del grado de atractivo de las oportunidades (Business Scoring), facilitando entonces la toma de decisión para ejecutar lo que realmente es importante, sin incurrir en riesgos altos, al no poder contestar la famosa frase de la incertidumbre “y qué pasaría si…”

Siendo así, ¿cuáles son las señales que deben seguir los empresarios para llevar el barco a mejor puerto?

Lo primero que hay que entender es que desde los criterios de la sostenibilidad hay una serie de variables sensibles que permiten entregar insumos muy importantes para el análisis de las oportunidades de negocio.

Desde una visión crítica como empresarios debemos entender cuál es nuestra posición y rol en un entorno (qué tenemos realmente para atender las demandas de las personas en un contexto; qué hay en el medio y contra quién vamos a competir; por qué debemos hacerlo; qué motivaciones hay).

También permite fortalecer el planteamiento posterior de hipótesis que faciliten la valoración del atractivo de las mismas, siendo un pilar de la estrategia, disciplina que ha sido olvidada por los empresarios y la economía de las startups por considerarla una asesina de los resultados, algo pesada, aburrida y que va en contra de la filosofía del emprender (afán de mostrar cualquier cosa para elogiar al ego). Las variables sensibles son las siguientes:

  • Las sociedad
  • El ambiente
  • Las finanzas y los recursos
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La sociedad:

Representada por la fuerza laboral existente, los consumidores y su interrelación con la ética empresarial y la protección de los derechos.

las personas

Es muy importante analizar la variable personas no solo desde el costo de adquisición de clientes, el tamaño de mercado y la necesidad (reiterando de nuevo que una necesidad de algo no necesariamente genera una oportunidad de negocio). Hay un aspecto poco analizado desde los empresarios:

Qué tipo de cultura y hábitos se deben construir o explotar para conseguir adeptos a una propuesta de valor que atienda una oportunidad de negocio viable. Desde la necesidad de conseguir talento que haga que las cosas pasen, hasta el poder enseñar y dar ejemplo a nuestros clientes con mucha humildad. Cada día se pone más complicado el poder conseguir personas comprometidas con la visión del negocio y la empresa, siendo una brecha muy fuerte en el momento de escalar en una empresa en fase temprana. Desde la óptica del consumidor, si el negocio no se sitúa en su momento y contexto adecuado, con el detonante que permita una filiación, no hay negocio que arranque y empresa que salga a flote de la zona de riesgo.

Por otro lado, desde la óptica de la existencia de competencia directa, sustituta o potencial existe poco análisis sobre el cómo afrontar ciertas actuaciones relacionadas con la competencia desleal, los monopolios, el fraude y la forma más conveniente para enfrentar estos fenómenos que no son ajenos al ejercicio empresarial.

Por último, vale la pena pensar en el consumidor no como un sujeto que solo exige, consume, se queja y que necesita atención siempre. Desde el enfoque de la sostenibilidad se piensa en consumo sostenible y consumidor consciente. Aunque es el componente más difícil de lograr, pues exige un cambio de hábitos, le permite a las empresas blindar su momento de oportunidad, generar una marca y efectivamente, un modelo de negocio más transparente, fundamentado en un relacionamiento más allá de una transacción y un intercambio de cosas. En resumen, cómo lograr que la empresa y el negocio sean patrimonio intergeneracional.

El ambiente

Cada día sube la preocupación de los empresarios con respecto al cómo acceder a recursos sin afectar el margen de los negocios. Hoy es cada vez más complicado generar y acceder a materias primas e insumos, siendo entonces una amenaza para el escalamiento de las empresas si no se cuenta con una integración clara y benéfica con sus proveedores.

el ambiente

En este aspecto juega un papel fundamental el desarrollo de las empresas soporte, las cuales entregan nuevo conocimiento y tecnologías para el acceso a bienes de mayor grado de sofisticación. No es un asunto del azar que sectores como los de la energía solar, eólica, la computación cuántica, el big DATA, green IT y los continuos desarrollos en patentes para innovaciones que atienden el manejo de los residuos y los desperdicios resultantes de las operaciones de los modelos de negocios tengan una mayor visibilidad en el entorno.

Esto mismo ha obligado a los propios estados a generar regulación que soporte y favorezca la adopción de estas tecnologías (desde el etiquetado energético y de huella hídrica, hasta el fomento a los privados desde las entidades estatales en alianzas que permitan desarrollar proyectos de generación de energía distinta a la hidráulica o por carbón).

Desde las empresas también surge la preocupación sobre cómo medir sus consumos de agua y energía, recursos naturales y cómo afecta sus bolsillos vía pago de impuestos por compensación ambiental, lo cual ha favorecido la construcción de una nueva industria tecnocrática para solucionar problemas de un gremio.

Las finanzas y los recursos

Por último, las empresas nacen para construir y repartir los resultados de la generación de valor, pues sin ese ciclo armónico que favorece el desarrollo de la capacidad adquisitiva de las personas no habría empresa en el mundo (a no ser de que volvamos al trueque o al desarrollo de monedas alternativas como las criptomonedas que democratizan en cierto modo el acceso a casi todo).

las finanzas

Ahora bien, las empresas tienen una tarea muy interesante: evaluar cómo ese reparto del valor generado favorece o no el desarrollo de un mercado, de una industria y de un entorno favorable para escalar no solo sus operaciones, también la sofisticación de una región.

Esto no se puede hacer mediante los indicadores financieros tradicionales como el ROI, la TIR, la VAN, los cuales son más internos de la empresa que externos. Primero le implica a las empresas analizar qué pasa con su dinero durante la operación de su modelo de negocio desde sus proveedores. Luego necesita entender qué pasa en el entorno cuando sus bienes son consumidos, qué impacto tienen las operaciones de su modelo de negocio, sea positivo o negativo desde lo funcional, emocional, ambiental o social.

La morfología de negocios es un insumo muy importante para la estrategia, la cual debe atender una oportunidad atractiva pero definiendo límites desde lo social, ambiental y lo humano. Hoy, la única oportunidad que tenemos viable es que las empresas y las startups vuelvan a darle alma y sentido a lo que hacen, pues son las personas, el ambiente y las finanzas de una región las que padecen y sufren extremadamente cuando se ejecuta y se actúa de forma indebida.

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