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La envidia en las empresas un mal negocio

Todos debemos aprender a navegar en el mar de la envidia. El concepto del éxito en el siglo XXI significa buscar ser una estrellita, alguien que quiere ser importante. Y como lo dije en un artículo anterior sobre los empresarios sin alma en el siglo XXI, muchos solo quieren la cima sin disfrutar el camino de la montaña.

A la par de las estrellitas que buscan satisfacer su ego diciendo que son la última maravilla del mundo porque tienen una empresa o una startup que mueve millones y porque levantaron capital, sale otro público igual de destructivo: Los envidiosos.

Los envidiosos, tienen la misma pobreza del orgulloso que se traga el mundo con su empresa. No toleran su frustración.

Construyen ese círculo vicioso del querer ser el primero, buscando ese prestigio y una sobada de saco para sentir "aceptación".

Cómo se manifiesta la envidia en los negocios:

La envidia es una emoción causante de la carestía de aquello que no tenemos, y que otro sí tiene.

Es un estado de desdicha con ira, odio y violencia contra todos aquellos que logran conseguir un nivel de bienestar. Es el anhelo de una condición cuando no se tiene una valoración positiva de lo propio.

En el entorno empresarial suele manifestarse de muchos modos:

Propaganda negra:La envidia

Basada en el desprestigio de una marca que tiene una percepción positiva por parte de los clientes, lo cual hace que gane participación económica frente a otras marcas competidoras.

Se contratan medios, personas influyentes para disparar noticias que incidan en la relación de confianza entre marca y consumidor.

Por eso no es raro hoy ver periodistas parcializados hacia una empresa para tirarle agua sucia a otra.

O las famosas cadenas de correos en donde se muestran productos defectuosos de la competencia buscando generar miedo.

La crítica destructiva comparativa:

Se suele apelar a la debilidad de la competencia y explotarla sin piedad alguna:

  • "Esta empresa contrata empleados por servicios, nosotros lo hacemos con todo lo legal".
  • "Ellos le meten conservante, nosotros lo hacemos natural".

Juicios de ese tipo lo único que manifiestan es la imposibilidad de mostrar un verdadero valor para los clientes.

Es una pésima difusión y comunicación de los beneficios de mayor importancia. Uno no debe apelar al juego sucio del miedo para vender, lo considero mezquino.

También suele apelarse a los famosos rumores de los detractores. Suelen enviar emisarios para hacer mal ambiente, buscando minar la confianza de uno mismo y nublar nuestro proceder.

Yo he sido víctima de este tipo de personas. Cuando era un reactivo de tiempo completo respondía con la misma piedra; no saben la pérdida de tiempo y energía que tuve en tremenda estupidez.

Competencia desleal:

Es la más burda de todas las manifestaciones de la envidia. Lo explicaré con una historia vivida con uno mis clientes:

Hace algunos años estuve atendiendo una empresa pesquera en Colombia. Gran parte de sus ventas se obtenían en medianas y grandes superficies. Me habían llamado porque desde hacía tres meses de un famoso supermercado llegaban muchas devoluciones de una referencia de producto.

No habían podido detectar cuál era el problema. Luego de una investigación de un mes encontré que el problema era la competencia. En una visita de cliente incógnito, me encontré a las vendedoras de la competencia pinchando los empaques intencionalmente con alfileres. Obviamente esto lo grabé y se convirtió en la prueba reina para iniciar un proceso legal por competencia desleal.

Al indagar a mi cliente si sabía el por qué la competencia estaba actuando de esta forma me dijo...

"Adrián, lo que pasa es que nos ganamos varias góndolas porque tenemos un buen producto, unos buenos precios y una buena aceptación por parte del cliente. Desplazamos a la competencia que era más grande que nosotros, con mayor tiempo en el mercado y que tenía el monopolio".

Una recomendación si eres una víctima de la envidia:

Si muchos te envidian y apelan a todas las prácticas sucias que he mencionado para verte caer, debes entender que eres una persona bendecida: eres muy bueno en lo que haces.

Debes entonces aprender a navegar en el mar de la envidia, y se inicia teniendo un barco muy fuerte que resista las olas de ese mar bravío e indolente, hecho con materiales como la excelencia, la verdad, la rectitud y el servicio. Porque entre más mal hablen de ti, más dinero va a entrar a tus arcas, porque estás enfocado en un grupo de personas que confían y creen en tu vida íntegra: tus clientes, tus empleados, tus proveedores, tus socios.

Y para no caer en el vicio de la envidia, debes ser agradecido y generar los entornos propicios para que tu equipo también practique el agradecimiento.

Una recomendación si eres un practicante de la envidia:

Cuando se tiene mentalidad de carestía se desprecian las bendiciones, los talentos y el propósito particular que cada uno tiene, y que debe descubrir cada quien en su camino. Lo primero que debes hacer es dar gracias por ser alguien único, y reconocer que con esos dones recibidos puedes practicar el valor del servicio, el cual por miedo no lo estás practicando.

Y para que la envidia no te llene de sufrimiento acepta el siguiente desafío de humildad: ayuda al que tú envidias, porque así como esa persona crecerá con tus talentos lo harás tú también ¿Necesitas manejar la crisis en tu empresa? Contáctame

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