Diligencia en los negocios

diligencia en los negociosDime qué grado de diligencia tienes en tu empresa y te diré qué tan próspero eres. Gran parte del éxito en las empresas en algunas ocasiones no radica en tener el producto de moda o poseer un modelo fantástico de comercialización. A veces solo basta contar con un hábito muy poderoso que todo dueño, gerente o profesional independiente debería tener: La diligencia.

Hoy vivimos a un ritmo tan acelerado que lo único que importa es generar resultados cueste lo que cueste. Nos han enseñado que el hacer es lo más importante en una empresa o negocio, pues de esa forma evitamos que la competencia se adelante y gane.

Gerentes y directores de área que caen en el círculo vicioso de ejecutar lo que no se debe

Tal vez por una falta de lectura de la visión del negocio, el contexto de la actividad de la empresa sobre las personas, o, simplemente por miedo a enfrentar la zona de confort. Es sobre éste último aspecto sobre el cual escribo, tratando de analizar las causas que impiden que una empresa, o profesional que trabaja por cuenta propia no incrementa sus resultados y genera más valor para sus clientes por falta de la diligencia en sus actividades.

Sobre la zona de confort.

La zona de confort se conoce como un estado mental en el cual las personas se conforman porque consideran que los resultados que se obtienen con una serie de tareas son justas y apropiadas, que no requieren ser mejoradas en el día a día. Mejor dicho, el cerebro, al cual no le gusta que lo atropellen y le cambien el libreto hace que todo el cuerpo permanezca estático y no actúe porque el contexto favorece que estemos bien.

Esta situación se complica cuando los dueños, gerentes o empleados son incapaces de responder a los cambios que se presenten en el medio, admitiendo que se los resultados de la operación del negocio son los apropiados, admitiendo con cinismo que se está haciendo todo muy bien, así sepan que la competencia está atacando con la variable precio, con mejor comunicación, menores precios, con operaciones más sofisticadas y entrega de mayor valor para prospectos y clientes.

Cuando la presión llega, son esas mismas personas que vivieron en el mar de la tranquilidad las que más se quejan y las que más actúan de manera reactiva, tomando decisiones equivocadas que desencadenan toda una serie de eventos como quiebras, poca rentabilidad en sus actividades, fraudes, deudas y pérdida de foco tanto en sus negocios como en lo personal.

La zona de confort es un enemigo peligroso de cualquier emprendedor, empresario o profesional. Es peor que la competencia misma; fuera de que ataca el bolsillo de las personas atenta contra lo más valioso que tienen: la visión y su esperanza, aspectos de los que trataré en un próximo artículo.

Significado de la diligencia

Según el DRAE diligencia significa “cuidado, prontitud, agilidad y eficiencia con que se lleva a cabo una gestión”. Otros dicen que es un esfuerzo persistente y afanoso en la realización de algo. Tal vez estas definiciones se perciban algo abstractas difíciles de explicar y demostrar, razón por la cual las personas no practican el hábito de la diligencia

Por lo tanto voy a dar mi propia definición: Diligencia significa “Obras puras y rectas”.

Se entiende por obras puras el consagrarse a invertir los días, las horas y los minutos de uno mismo en algo que genera un rendimiento y un sentido a lo que queremos. Se entiende por obra recta el hacer a tiempo, con excelencia independiente de lo que se pida o se espere, si requiere o no personas para lograrlo; todo lo que se haga debe hacerse con eficiencia y de manera efectiva.

La diligencia es entonces una habilidad que mezcla la persistencia, un esfuerzo inteligente rectamente planificado y ejecutado de un modo oportuno.

Una persona diligente en los negocios goza de los siguientes beneficios:

  • Siempre tendrá la ventaja, será proactivo frente a los problemas y aprovechará siempre las oportunidades.
  • Usted tiene el control de su actividad anticipand los problemas, impide que las situaciones y las personas tomen el control sobre el negocio o sobre la vida personal.
  • Siempre habrá satisfacción, tendrán menos deudas y no deseará cosas en función de unn futuro, pues las busca, las trabaja y las obtiene en el hoy. Créame, los que viven en zona de confort se quejan siempre pero su hábito del aplazar les impide salir de su círculo vicioso, ¿la razón? nada les sirve, nada les parece suficiente pero no son capaces de actuar para obtener lo que quieren, de ahí su frustración. Son almas con hambre que nunca se calma porque anhelan en función del futuro no del hoy.
  • Siempre será admirado y respetado por personas que ostentan mayor autoridad. Mientras que los del montón hacen de todo por hacerse notar usted solo necesita hacer lo justo para ser buscado por lo mejores.
  • El éxito llegará no por sus posesiones o el dinero obtenido a lo fácil, llega por su vocación de trabajo duro y de servicio a los demás. Los que viven en zona de confort la pereza los absorbe y nunca ayudarán a los demás.
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Cómo saber si es víctima de la falta de diligencia:

Si es profesional independiente, empresario o gerente de una empresa revise con lupa los siguientes aspectos sensibles que evitan que la diligencia fluya en la actividad:

Egocentrismo:

Creer que todo lo que se hace es bueno desde el punto de vista personal no es sano. La cosa se complica cuando se olvida que todo acto que se ejecute en una empresa o actividad como profesional independiente afecta los intereses y bienestar de muchas personas. Las empresas o proyectos unipersonales que solo buscan una ventaja personal hacen que la visión de los negocios se pierda, se olviden los propósitos y los valores, quedando a merced del señor dinero como única razón para ejercer la actividad emprendedora o empresarial.

Arrogancia:

El actuar como maestro de la orquesta tal cual dictador es otro síntoma de la falta de diligencia. Pensar que somos los más listos nos lleva a la tentación de navegar sin consejo alguno, ejecutando lo que más fácil sea sin saber si era lo correcto. El no aceptar que en el planeta hay personas más lucidas que uno es un pecado muy común de los empresarios y emprendedores, en especial los que viven balbuceando sobre sus éxitos en función de un producto, diciendo que son los mejores. Nadie es mejor o peor, simplemente son.

Ignorancia e irresponsabilidad:

El creer que se puede desde el empirismo llegar lejos es otro error común. Son muchos los empresarios y emprendedores que se refugian en su habilidad técnica para crear sus negocios, desconociendo que existen otras áreas sensibles como las finanzas, la gestión de las personas, las ventas, el mercadeo.

Consideramos la formación como un castigo, algo que lleva tiempo y esfuerzo. Esa es la razón por la cual muchos emprendedores, empresarios y profesionales independientes no invierten en educación de calidad para formalizar su actividad y por ende tienen bajo desempeño.

Cómo desarrollar el hábito de la diligencia en su empresa o actividad profesional:

Aceptar la realidad:

Significa entonces auto crítica para entender nuestras limitaciones, las exigencias del medio y oportunidades que están presentes en nuestro contexto. Implica también el revisar en qué ocupamos nuestro tiempo y en qué gastamos nuestra energía. El tiempo es un juez que no discrimina entre ricos y pobres, razas, credos o religiones. El que no hace en el hoy perderá muchas oportunidades.

Entienda que sus creencias pueden ser las causantes de su fracaso en su empresa o actividad empresarial (sobre este tema hablaré en otro artículo).

Defina su visión:

Si no hay visión no hay motivación. La visión no debe ser algo abstracto difícil de explicar y enunciar. Debe ser algo que se pueda hacer en el hoy con trabajo tareas que contagie verdadero compromiso, porque hace parte de las pasiones y del significado del estar en este mundo. Siempre solucionamos problemas, no somos un problema más en esta tierra cansada…

Busque socios eficaces:

Si no puede hacerse cargo porque es un ignorante lo mejor es delegar o buscar un socio que sepa hacer lo que usted no sabe. En todo lo caso, de lo único que debe encargarse es que la visión de su empresa o actividad no sea ni intermitente, ni mucho menos abstracta, borrosa o débil (que carece de sentido porque nace de un problema de estómago).

Haga las cosas porque le gustan no por obligación:

Crear empresa no es fácil, ni tampoco es un juego de tener una oficina con un computador y contestar el teléfono con un lema que lo hace sentir un ídolo. Los verdaderos empresarios crean empresa porque sienten un fuego en su alma que los lleva a cambiar lo establecido, generando experiencias de vida para clientes, empleados y proveedores.

Igual sucede con los profesionales que deciden despedir a su jefe, deciden emprender porque se cansaron de seguir un orden que realmente no generaba prestaciones y valor a las personas y crear un nuevo modelo a seguir.

Cómo saber si va por buen camino:

Cada vez que me reúno por primera vez con mis clientes procuro hacer exámenes de auto crítica con una serie de preguntas muy simples que permiten conocer el grado de diligencia tanto personal como de los miembros de su compañía, A veces las personas buscan un mesías que llegue a resolver crisis; suele ocurrir que el 70% de las causas de las crisis no son por problemas del entorno, sino de la forma como el propietario, administrador y empleados leen el contexto, pues nunca han desarrollado hábitos para hacerlo, en resumen, estuvieron siempre en zona de confort.

Por eso vale la pena hacer estas preguntas primero antes de decir que el problema es el producto, el mercado o las operaciones:

  • ¿Cuénteme, ¿qué es lo que quiere? ¿Cómo piensa lograrlo?
  • ¿Lo que hace para conseguir lo que quiere es oportuno, eficiente y de excelencia?
  • ¿Explíqueme como trabaja de forma inteligente?
  • ¿Qué fue lo último que planeó? ¿Cómo lo ejecutó? ¿Qué resultados tuvo?
  • ¿Qué dicen los clientes y proveedores de usted? (cumple o no cumple…)
  • ¿Cómo demuestra que sus productos son de alta o buena calidad? ¿Qué dicen los clientes?
  • ¿Qué hacen ustedes como compañía para decir que son los mejores?

El que sabe qué quiere, para dónde va y sabe qué está haciendo no necesita dar mayores explicaciones…

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