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El poder del consumo colaborativo

Consumo colaborativoAntes, la gente se moría por tener cosas... El carro de moda, tener su casa propia, viajar por todo el mundo, estudiar en la mejor universidad, disfrutar los mejores placeres. Solo los que tenían suficiente dinero podían disfrutar de estas posesiones para sentir plenitud. Gran parte de la población tenía que resignarse a vivir con servicios estándar o no tener nada.

En el siglo XXI algo está pasando en el entorno social y económico que está cambiando la forma del acceso a productos.

Está claro que tenemos un mundo que se mueve con gran rapidez en materia de nuevos productos, experiencias concentradas o en la hiper-segmentación a tal punto, que ya está obsoleto el decir nichos de mercado sino ofertas de valor para la persona que le perciba alto significado.

Por otro lado, tenemos productos para crear una conciencia de masas. Es sobre este tipo de productos sobre los cuales escribiré y que los estudiosos del tema los han bautizado como los productos basados en el consumo colaborativo.

¿Qué es el consumo colaborativo?

Gracias a una extensión del ser humano en su ser digital en el siglo XXI, las personas pueden interactuar apoyadas de plataformas digitales y hardware que facilite el intercambio de valores emocionales, sociales, funcionales por dinero. Esto puede ser persona a persona o en tribus interesadas en productos que representan el momento evolutivo de cada uno.

Esto tiene una realidad que ningún emprendedor o empresario debería ignorar: el poder de decisión de compra de las personas ya no es posible influenciarlo o chantajearlo con los mecanismos o instrumentos tradicionales, y que hoy más que nunca las empresas y startups tendrán que concentrar su atención en el identificar el valor realmente importante para las personas que motive la atención y la compra.

Implica entonces que la comunicación de una propuesta de marca y sus valores ya no es en una sola dirección (de empresa a cliente), sino que se construye en tiempo real y que debe ser multicanal, en múltiples direcciones y con diferentes niveles de estimulación sensorial.

El término de consumo colaborativo no es nuevo, desde el año 2007 y tiene como base "lo mío es tuyo" y que no hay propiedad como tal de algo, solo eres un usuario que adquiere según la necesidad puntual de un producto según sus anhelos, gustos y conexto. Ahora bien, vale la pena reflexionar cuáles serían las ventajas y desventajas de tener un mundo en donde las personas solo pagan por lo que consuman...

Las ventajas:

  • Acceso a productos que antes eran para los que tenían suficiente dinero: Si todo se pide bajo demanda con tiempos esperados las empresas tendrán que cambiar sus modelos de negocio, adaptarse o morir. Tal es el caso de Airbnb, empresa que cambió para siempre el concepto de la hotelería, a tal punto, que todo dueño de una casa puede ganar dinero ofreciendo un espacio para alojar a los viajeros a precios competitivos, convenientes y lo más importante: asegurando experiencias únicas como estar en la casa de alguien que le gusta atender peregrinos, facilitando el intercambio cultural, el conocer entornos no desde lo que te fabrican en un hotel a su conveniencia, sino en función del disfrute e intereses reales del que viaja. Hoy, las grandes cadenas hoteleras han perdido gran parte del mercado pues ya no son consideradas un hogar para los viajeros... Igual sucede con las personas amantes de la cocina y que deciden crear platos basados en la cocina de autor en donde solo se puede acceder por invitación y a precios diferenciales, compitiendo de frente con restaurantes que ofrecen lo mismo pero imposibles de adquirir por su costo.
  • Menos desperdicio: La gente no tiene ni la menor idea por qué compra algo; pero lo único que sabe es que no se puede dar el lujo de derrochar. Si alguien compra un carro tendrá una serie de responsabilidades: seguro, mantenimiento, combustible. Seria un gran desperdicio tener asientos en el carro y no ocuparlos con otras personas confiables que permitan generar los recursos para sostener ese dolor de cabeza. Gracias a este problema salieron las plataformas de carpooling, en donde las personas pueden compartir su vehículo con otras personas que tengan la misma ruta de transporte. Con esta estrategia se ha logrado bajar la congestión  en grandes ciudades de europa y asia, disminuir las emisiones de CO2.
  • Matar al intermediario: Es claro, en el siglo XXI las personas odiarán a las empresas pero amarán a las personas, pues las personas solo compran a las personas. Esto será un revés muy complejo de abordar para los dinosaurios de la industria quienes confían sus ingresos a su nombre, infraestructura y buen nombre. Aquí está la gran oportunidad para las Startups, el cómo crear modelos de negocio en donde el modelo de ingreso sea el grado de intensidad de interacción de las personas entre sí, que facilite la venta por intermedio de la confianza que se construye con marcas que trascienden en lo humano y lo orgánico (lo que siempre ha visto el ser humano desde que nace hasta que muere). Tal es el caso de los bancos comunales o las plataformas en donde las personas pueden acceder a un préstamo de otra persona sin intermediación de un banco.

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Las desventajas:

  • La seguridad: Si el consumo colaborativo parte de un modelo que se estima debe madurar a un modelo de consumo masivo, preocupa que no hay regulación clara relacionada con el funcionamiento de estos modelos que proteja al consumidor. Por ejemplo, si alguien decide montar un emprendimiento de cenas en casa para competirle a los restaurantes tradicionales que deben cumplir con una serie de requisitos sanitarios para su funcionamiento, cómo se asegura que lo que se consuma no genere una posible intoxicación alimentaria...¿Existe regulación suficiente y hábil para facilitar este modelo de negocio con seguridad?
  • La realidad es que ningún país está preparado, a tal punto que son los mismos emprendedores y empresarios los que se regulan, siendo entonces un riesgo en diversidad de áreas (fiscal, buena competencia, salud pública, protección al consumidor, bioseguridad).
  • Requieren de masas críticas suficientes que permitan sostener el modelo de negocio, por lo tanto debe tener una razón social, funcional o emocional lo suficientemente fuerte para que sea adquirido por la población, de lo contrario será una iniciativa de nicho que no tendrá posibilidades de crecer en el mediano plazo.

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