Cómo se financian las innovaciones sociales abiertas

Una pregunta muy pertinente me hicieron en el día de hoy, luego de una de las tantas reuniones con personas maravillosas que he tenido la oportunidad de conocer con Social Venture Capital, y que son dignas de admirar por su trabajo, compromiso y capacidad de hacer que las cosas sucedan.

¿Cómo financiar innovaciones sociales abiertas?

Este cuento es bastante interesante como desafiante, pues primero hay que hablar de lo que significa innovación social abierta, en especial cuando los letrados, filósofos e investigadores de la innovación todavía no se ponen de acuerdo con la definición de innovación social, y que sigue siendo caldo de cultivo para el debate en muchas instituciones. Le invito a que profundice sobre la definición de la innovación social en los siguientes estudios:

Yo también me voy a atrever a entregar una defición de innovación social, la cual es la que usamos en Corporación Seiton para nuestras labores; sobre esta definición voy a abordar la pregunta que me hicieron:

innovación social abierta

Ahora bien, para nuestro colectivo una innovación social abierta debe contar con tres características:

  • Se desarrolló con nuevo conocimiento y  nuevas tecnologías de acceso libre o de licenciamiento abierto, y que debe garantizar desde su genésis  acceso universal, indistinto de la condición social, económica y cultural de las personas.
  • Debe ser adoptado como un bien o servicio de acceso público para que genere dinámica de oferta y demanda, aspecto crítico en la supervivencia de las empresas sociales, en donde muchas tienen producto pero tienen una serie de barreras (acceso comercial, sanitarias, legales, de propiedad intelectual) que les impide su libre entrega/comercialización de lo que hacen. En resumen nacen con hipoxia o muertas.
  • Por ser de acceso público quieran o no, se necesita identificar o construir  una red de actores con diversidad de roles (beneficiarios, consumidores, proveedores, comercializadores, entes de regulación) que entregan una serie de recursos para innovar sobre esas innovaciones sociales abiertas basadas en la innovación incremental, modelos de negocio derivativos, un verdadero ecosistema basado en la simbiosis y no en el canibalismo o parasitismo particulares del ecosistema empresarial tradicional.

Ya teniendo clara la definición de innovación social abierta es momento de respoder la pregunta:

Si estamos pensando en que seremos una ciudadanía inteligente para el siglo XXI, no existen argumentos de peso que justifiquen que los mecanismos tradicionales de oferta/demanda, segmentación de mercados, especulación de precios y del capital del siglo XIX y XX sean la solución para atender las exigentes demandas que tendremos en bienes y servicios. Debe existir entonces un modelo distinto (yo lo llamaría un sistema hackeado, paralelo a las dinámicas tradicionales), que permita dar respuesta a dichas demandas.

La economía del acceso

La base de la economía del acceso es que todos somos responsables de nuestra supervivencia como especie, y como tal, se necesitan mecanismos que permitan garantizar de manera democratica y eficiente el acceso, no a bienes ni servicios, sino a sistemas sociales que idean, prototipan, validan y construyen modelos de acceso a las organizaciones que permiten esos bienes  con sostenibilidad.

Si revisa bien, lo que está pasando en esta economía tan “vasta y dinámica” pero que no se sabe para quién (falso, se sabe a leguas, pero de ese tema no se puede hablar, es tabú en los famosos ecosistemas del emprendimiento),  es que no tenemos crisis de productos, por cierto, todos los días salen muchos al mercado, incluso en estado beta y que supuestamente se mejoran en el tiempo, porque para el mundo corporativo las ventas no dan espera, hay que facturar a cualquier precio, incluso por encima de la dignidad de sus clientes.

La verdadera crisis es la inexistencia de un sistema humano que garantice el ciclo de vida justo de dichos productos; esa es una razón bastante poderosa por la cual a pesar de tener una alta tasa de creación de empresas en la región existe una mortalidad temprana muy compleja de revertir. Algunas empresas ni se estrenan en el mercado y nacen quebradas.

Si los emprendedores sociales se dedicaran un poco más al análisis de la información no pasarían angustia en la búsqueda de recursos financieros o no financieros para el desarrollo, lanzamiento y comercialización de sus bienes y servicios. La receta que considero ha funcionado y que aplicamos en SVC desde hace un año es tratar de que las mismas empresas sociales tengan una estructura que facilite la llegada de inversión vía democratización de la arquitectura del modelo de negocio (desde las finanzas, desde sus proveedores, desde los canales).

¿Qué significa esto?

Por tradición, en América Latina muchas de las empresas son familiares y por percepción personal, muchas empresas sociales terminan siendo de una sola persona. Paradójicamente tienen muchas barreras para que terceros puedan inyectar capital y así poder solucionar problemáticas que nos afectan a todos tales como el acceso al agua, a fuentes de energía menos costosas, especialmente con el planeta; acceso a una educación pertinente que eduque no que amaestre como animales de circo, y unos sistemas de salud humanizados en donde no seamos clasificados como gente de primera o segunda categoría en función proporcional del dinero que tengamos. En otros casos suele llegar esa ayuda porque el mismo emprendedor luego de reventarse miles de veces contra el muro ya no aguanta,  decide ceder el pequeño engendro que ha creado para que otro lo críe, lo mantenga y haga milagros. En mi caso eso lo llamo ineptitud gerencial.

Si realmente queremos que el emprendimiento social sea protagonista y deje ser un chivo expiatorio de los mecanismos tradicionales que nos tienen cada día más ahogados, debe aprovechar su mayor activo para poder apalancarse: La gente a la cual sirven.

En el año que llevo como director de aplicación de fondos en Social Venture Capital me preocupa mucho la falta de educación de los emprendedores sociales, en especial en lo referente a finanzas y gestión de proyectos, condición que se refleja en la forma de optimizar o maximizar los pocos recursos que  reciben para ponder en marcha sus iniciativas.

Diría yo que la gerencia que se aplica en el emprendimiento social es una lucha por el permanecer día a día para sobrevivir en un entorno en el cual estoy de acuerdo con muchos, se convive bajo una relación de canibalismo.Esta situación impide darle importancia a lo que puede ser estratégico para que las empresas sociales tengan raíces fuertes, tallo duro y crezcan, o para que todas esas startups sociales que salen al medio todos los día detecten y reproduzcan su modelo de negocio.

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Considero que una alternativa de corto y mediano plazo para que las empresas y startups sociales tengan recursos es generar los siguientes tipos de estructuras dentro de la arquitectura de su modelo de negocio:

  1. Emprendimiento social que permita la inversión colectiva por parte de interesados: Ya existen mecanismos de este tipo como el crowdfunding y el crowdlending. En el primer caso el emprendedor pone a consideración su portafolio para que una masa social lo conozca, empatice con el y entregue recursos vía compra del portafolio. En el segundo caso las empresas reciben de una institución o persona particular recursos bajo la modalidad de préstamos los cuales pueden pueden ser devueltos con, o sin tasa de interés. En otros casos para poder conseguir estos recursos ante todo el emprendedor social debe teber unas bases sólidas en finanzas, pues debe hiper optimizar sus costos y ser un mago para multiplicar dinero, allí es donde necesitas a los bancos. Como recomendación no vaya a los bancos a pedir dinero, vaya a a esos lugares para que le ayuden a generar más dinero. En eso son especialistas los bancos y ojalá si hay algún banquero que me esté leyendo este artículo me copie la idea, me escriba y empecemos a construir productos financieros para los emprendedores sociales basados en la generación de activos, no en microcrédito.
  2. Emprendimiento social que permite el ingreso democrático de socios: Si las empresas sociales se dedican a desarrollar innovaciones sociales abiertas, las cuales ya sabemos deben garantizar acceso universal PARA TODOS, pues deben ser del interés de muchas personas. Si esa condición se cumple, es la oportunidad perfecta para que ese emprendedor que al fin de cuentas trabaja en soledad tratando de demostrar que puede cambiar el mundo como Robin Hood moderno (yo los llamo hippies modernos), le permita a  sus beneficiarios y clientes ser socios de su proyecto, en donde estas personas  entregan capital, redes de contactos e infraestructura; a cambio reciben beneficios más allá del promedio y por encima del recibo  de productos o servicios. Estoy hablando de beneficios basados en dividendos de dicha startup o empresa. Es importante aclarar que en algunos países es posible hablar de este modelo, en otros no, y depende exclusivamente de la constitución legal de la empresa o startup (si eres fundación/corporación ni lo pienses). Para lograr este cometido deben existir conocimientos distintos, que nacen de principios que se han perdido en el mundo corporativo llamados la ética en los negocios y la justicia. El emprendedor social deberá entonces blindar su proyecto de tal forma que no se distorcione la función y objeto de su proyecto, que garantice el acceso universal a bienes y servicios para que sea más atractivo y muchos otros puedan invertir en el mismo. Debe contar con un grado de gerencia muy fuerte e intachable, con criterios de actuación firmes, basados en que todos somos uno, que los resultados de una empresa social son el esfuerzo de una masa conectada de personas que buscan el progreso, y que, por ningún motivo debe permitirse la entrada a prácticas como el elitismo, la corrupción, la evasión o la exclusión.
  3. Emprendedor social que invierte y ahorra: Este consejo lo recibí de un empresario al cual admiro mucho, el doctor Arturo Calle, persona que tuve la oportunidad de escuchar y conocer en uno de sus tantos seminarios para empresarios. “Uno no hace dinero gastando dinero, se logra ahorrando o inviertiendo lo recibido”. Esa frase siempre la llevo en mi pensamiento y actuar, hace parte de mi religión.  No es posible sostener un emprendimiento social de manera exclusiva con donaciones, recursos de capital semilla que “generosamente entrega el estado”, filantropía o de ejercicios de viaje astral en donde prácticamente se sigue con el pensamiento y discurso lastimero  del “Dios proveerá”.  Si una empresa social genera innovaciones sociales, pues debe considerarse y hacerse notar  como tal de alto valor y estratégica para muchos. Debe generar recursos para sostener sus operaciones y extender beneficios a los interesados. Si genera recursos debe aprender a cómo maximizar lo que se obtiene; infortunadamente el emprendedor social piensa con el corazón y nunca con la cabeza,  ve como un adefesio o pecado capital el poder usar los pocos recursos que obtiene de su ejercicio en inversiones que puedan entregarle  capacidad de construir activos,  tener más ingresos y asi sostener sus operaciones para poder ayudar a muchas otras personas. Es por esa razón, aunque no es la única, que son pocas las empresas sociales que no salen de la esfera local, no escalan y mueren por las mismas dinámicas del entorno.

Mis detractores dirán ¿Esas alternativas que usted está diciendo no van en contra de la filosofía del trabajo en el ámbito social?

Yo les respondo con otras preguntas:

¿Ustedes como ciudadanos invierten actualmente en un emprendedor social? Me explico mejor, ¿sacan de su bolsillo parte de su salario para fortalecer el capital social de la empresa social de ese emprendedor y no se limitan solo a comprar sus productos? Que yo sepa, y por las estadísticas que ya están saliendo, son mínimos los ejercicios destacables de ciudadanos que invierten en otros ciudadanos que están construyendo país para el bien común. Ni siquiera las inversiones de impacto están logrando el objetivo, pues a pesar de que hay muchas institituciones con oficinas en América Latina no hay flujo de fondos que pueda demostrar que existe un dinamismo fuerte en el emprendimiento social que está cambiando las cosas, antes las está empeorando vía populismo. Ver reporte mapeo de inversión de impacto en Colombia 2014 de LGT Venture Philanthropy

¿Quién invierte en una empresa que nace quebrada y con malas prácticas de gestión? Yo no lo haría, creo que ustedes tampoco. Es como dice el dicho, “mijo si mete ahí, esa platica se perdió”. Lo maluco es que si no se invierte en los emprendedores sociales para que adquieran y desarrollen esas prácticas de gestión para que se hagan atractivos para la inversión…

NUNCA TENDREMOS UN ECOSISTEMA DINÁMICO DE LA EMPRESA SOCIAL EN AMÉRICA LATINA Y NUNCA TENDREMOS UN ENTORNO DE JUSTICIA SOCIAL PARA DISMINUIR LAS BRECHAS QUE COMO SOCIEDAD TENEMOS.

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